lunes, 20 de julio de 2009

Porqué fue derrocado Zelaya: La trama geopolítica militar del golpe en Honduras

Como sucede en todos los procesos (siempre totalizados e interactivos) del capitalismo transnacional, el golpe hondureño tiene varias lecturas simultáneas, que rozan como siempre planos económicos, políticos, militares y sociales de la trama de la dominación imperial en América Latina. Pero en ese jeroglífico, hay un razón de fondo, un hilo conductor central, que explica el porqué del derrocamiento de Zelaya en Honduras.
Desde el punto de vista geopolítico y militar estratégico, hay una razón central que explica el objetivo del golpe.
Honduras es, para EEUU, un enclave estratégico de primer orden para el control militar regional, que la gerencia de Zelaya "inestabilizaba" permanentemente con su acercamiento al ALBA de Chávez, cuyos presidentes abogan constantemente por el levantamiento de las bases militares de EEUU en la región.
En ese sentido, la trama central del golpe hondureño estuvo orientada a preservar (sin complicaciones) una pieza clave del control militar regional (Honduras) que le sirve a Washington para mantener sus pies y su poder armado sobre las reservas de petróleo, agua y biodiversidad de América Latina.
En esa orientación, el golpe también sirvió como ejemplo para otros gobiernos que intenten en el futuro "sacar los pies del plato" del eje de "satelización militar" impuesto desde el Comando Sur de EEUU.
Ese, sin ninguna duda fue la causa principal del golpe del Pentágono en Honduras, ya que, desde el punto de vista económico, la gerencia de Zelaya no comprometía para nada la continuidad de la línea de depredación capitalista de los bancos y las corporaciones empresariales que actúan en Honduras.
Honduras, una virtual base terrestre del Pentágono en Centroamérica, resulta clave para el trazado militar del control sobre los recursos estratégicos (léase petróleo, minerales, biodiversidad y agua) que le aseguran a EEUU su supervivencia futura como potencia dominante en un planeta donde esos recursos se acaban.
Honduras, resulta esencial para el desarrollo operativo de la guerra contra el "terrorismo", el "narcotráfico" y el "crimen organizado", que legitiman y justifican el despliegue del dispositivo militar regional que EEUU utiliza para mantener bajo su dominio las áreas de los recursos estratégicos desde Centroamérica hasta el Cono Sur.
O sea que, el control militar imperial USA se hace inexplicable y carece de sentido si no se identifica el objetivo económico que conlleva (para qué se hace el control militar).
Zelaya, con sus constante prédicas "antimilitaristas", con su adhesión a las banderas "anti-EEUU" del ALBA de Chávez (aunque solo esgrimidas como demagogia política), complicaba y desestabilizaba la presencia directa del Pentágono en Honduras.
Decisiones futuras, como un pedido de retiro militar de EEUU en Honduras, podrían generarle a Washington algo más que un dolor de cabeza y precipitarle a tomar decisiones mucho más drásticas que la ejecución de un golpe militar institucional que hasta ahora solo ha causado dos muertos y resulta controlable y manejable.
Si bien, desde el punto de vista económico, el eje "chavista" no altera las líneas del control que los bancos y corporaciones capitalistas imperiales ejercen sobre los sistemas económico-productivos, los sistemas financieros y el comercio exterior de América Latina, su discurso político institucional "anti-EEUU" impacta negativamente en la estrategia del control militar de Washington en la región.
El discurso político y mediático "chavista" (imitado por todos los presidentes "izquierdistas") pivotea constantemente sobre la "presencia militar" de EEUU en la región que Washington intenta que pase lo más "desapercibida" posible mientras simula respetar el "orden constitucional" y la "soberanía" de los países.
Precisamente, esa es la base funcional del dominio de EEUU con el "sistema democrático" en América Latina: Respetar formalmente el funcionamiento de "gobiernos democráticos y soberanos", y controlarlos efectivamente por medio del poder económico y militar.
En ese escenario, y curiosamente, el mayor perjuicio que causa Chávez a EEUU no es económico, sino político militar.
Así como Chávez y el bloque de presidentes "izquierdistas" mantienen intactas las estructuras del sistema capitalista en sus respectivos países, sus operaciones políticas y decisiones institucionales promueven adhesiones y nuevas "rebeliones" en el conjunto de las gerencias políticas de Washington en la región.
En ese juego, tras el derrocamiento de Zelaya, Washington debió resignarse a que la OEA (su "Ministerio de Colonias") sirviera de herramienta institucional a los "chavistas" para su intento fracasado de reinstalar a Zelaya en Honduras.
Para mantener la fachada del dominio con el "sistema democrático" Washington (que controla militarmente a América Latina por aire, por mar y por tierra) debe respetar formalmente las decisiones "autónomas" de los gobiernos de la región.
Por ejemplo, ante la decisión del gobierno de Rafael Correa de romper sus acuerdos militares y de retirar de Ecuador la base militar de EEUU, Washington (que en otros tiempos hubiera derrocado a Correa con un golpe militar) debe "respetar la decisión democrática" y retirar sus enclaves armados de ese país.
O sea que, dentro de la estrategia de control con el poder blando de la "democracia", el principal Talón de Aquiles de Washington se encuentra en la imposibilidad de reprimir abiertamente los movimientos desestabilizadores contra su aparato de dominación militar.
En esa orientación, el derrocamiento de Zelaya por un golpe de Estado, además de preservar un enclave militar estratégico clave, actúa como advertencia para otras administraciones regionales que intenten salirse de la órbita de las decisiones políticas y militares de Washington.
Los republicanos -según The Washington Post- plantearon en el Congreso que, si se toleraba que Zelaya impulsara un pedido de levantamiento del enclave militar USA en Honduras, se hubiera sentado un peligroso precedente para que otros gobiernos hicieran lo mismo con las bases militares desplegadas desde América Central hasta el Cono Sur.
Pero hay otro agregado: El golpe militar institucional en Honduras sienta el primer precedente de la "democracia blindada" en América Latina.

Nuevo ensayo experimental de dominio

En cuando a las características del derrocamiento de Zelaya, en Honduras no hubo un golpe militar tradicional donde los militares ocupan los espacios administrativos que antes ocupaban los políticos dentro del orden institucional.
Los militares hondureños no ejecutaron un golpe castrense para asumir todo el poder, no crearon una junta de comandantes para manejar el país, sino que tomaron el control de las calles obedeciendo ordenes del poder civil golpista.
Puede decirse en todo caso que los militares no se apoderaron del poder, sino que se convirtieron en guardianes armados del golpe constitucional que derrocó a a Zelaya.
Este detalle es fundamental para entender las nuevas señales que se emitieron en Honduras.
El derrocamiento de Zelaya implica un nuevo experimento en América Latina conformado por la conjunción del poder civil y del poder militar para cambiar a un presidente, sin romper el orden constitucional.
Se trata de lo que las usinas del poder norteamericano definen como "democracia blindada" en América Latina, donde las fuerzas armadas adquieren un nuevo rol represivo obedeciendo órdenes del poder político.
Los think tank o tanques de pensamiento norteamericanos estudian desde hace mucho tiempo alternativas de "gobernabilidad" (control político y social) proyectadas para futuros escenarios de crisis en el marco de la debacle económica global.
Las consideraciones se basamentan en la neutralización de un posible "efecto dominó" regional de las huelgas y conflictos sociales que comenzarán a desarrollarse como consecuencia de la recesión económica y los conflictos laborales.
En ese escenario se plantea un cuadro creciente de "perdida de gobernabilidad" de los gobiernos y un requerimiento del uso de la fuerza militar para evitar el desmadre de los conflictos y neutralizar posibles "focos subversivos" que se monten en los mismos, según los sostenedores de la estrategia de control político y social con la "democracia blindada"
En relación con la antigua doctrina predominante de los golpes de Estado militar (la "doctrina de seguridad nacional"), la "democracia blindada" es una instancia perfeccionada y corregida de control militar sin romper el orden constitucional.
Dicho de otra manera, en situaciones de crisis (como la que se proyecta con la recesión económica) la democracia se "blinda" (utiliza el poder militar represivo) manteniendo toda la fachada de la "gobernabilidad" constitucional y preservando la vigencia del orden que se basa en las "libertades públicas" y el sistema electivo democrático.
Lo que está sucediendo en Honduras, al margen de la estrategia y del objetivo central del golpe contra Zelaya, es un modelo experimental de "democracia blindada" ensayada en el ámbito latinoamericano.
La "democracia blindada", como señalan los expertos, es una síntesis gerencial político militar conjugada dentro de una nueva estrategia de control político y social orientado a preservar el sistema de dominio imperial capitalista en América Latina.

lunes, 6 de julio de 2009

"Mientras EEUU no rompa relaciones y les retire el apoyo, los golpistas masacradores no se irán"

En entrevista con Yvke Mundial Petras exije un pronunciamiento inmediato del presidente de EEUU, "que hasta ahora ha jugado un papel vergonzoso"
"Mientras los golpistas masacradores sigan pensando que Washington va a seguir dando apoyo económico y diplomático o manteniendo relaciones, ellos no van a renunciar".
Estamos frente a una masacre, un acto de terrorismo de Estado. Esperamos escuchar la voz del presidente norteamericano, que hasta ahora ha jugado un papel vergonzoso frente a los golpistas. Esperamos que por fin declare el golpe ilegal y condene a los golpistas, así como que corte la ayuda norteamericana y rompa relaciones con un gobierno masacrador, pero todavía no hemos recibido ningún anuncio de la Casa Blanca ni de la cancillera, Hillary Clinton. El pueblo aquí, particularmente las comunidades latinoamericanas están muy indignados con este presidente, supuestamente representante de los grupos afroamericanos, latinoamericanos y las clases populares".
Hoy en la rueda de prensa del gobierno de facto se veía cierta desesperación por ser reconocidos por algún gobierno. Sin embargo, esta actitud beligerante y la represión salvaje del pueblo que esperaba en el aeropuerto a su presidente legítimo no parece mostrar a un gobierno que esté absolutamente aislado. ¿Cuando se refiere al papel indignante del gobierno estadounidense es porque cree que existe apoyo del gobierno de Estados Unidos a este golpe de Estado?
"Bueno, por lo menos veamos los indicadores concretos. Primero, el embajador norteamericano sigue allá. Segundo, los generales, mayores y coroneles estadounidenses estacionados en la base de Honduras siguen en contacto con los asesinos como si fuera una cosa rutinaria. Todavía el presidente norteamericano no ha definido las acciones en Honduras como un golpe de Estado ni ha roto relaciones ni ha cortado la ayuda. Mientras los golpistas masacradores sigan pensando que Washington va a seguir dando apoyo económico y diplomático o manteniendo relaciones, ellos no van a renunciar".

Perú, un TLC agresivo

Mucho antes de que el Tratado de Libre Comercio (TLC) entre Perú y Estados Unidos entrara en vigor, el presidente Alan García sabía que para cumplir con los acápites establecidos en ese convenio, los enfrentamientos con el pueblo ocurrirían en calles, campos y selvas peruanas.
García desde que llegó al poder en 2006 visitó Estados Unidos para convencer a congresistas que se oponían al convenio y le pidió al ex presidente estadounidense, George W. Bush que lo firmara antes de salir de la Casa Blanca. Esos esfuerzos fueron recompensados y el Tratado entró en vigor el pasado primero de febrero.
En Washington Alan dijo en una de sus visitas a los representantes y senadores que “un eventual veto sería una mala noticia para el pueblo peruano porque las corporaciones norteamericanas llevarán prosperidad a los pobres de la sierra, convirtiéndola en la Sierra Exportadora”.
Las protestas obreras y campesinas se convirtieron en hechos consuetudinarios en el país desde que los gobiernos de turno comenzaron a aplicar las recetas neoliberales y de privatizaciones impuestas por Estados Unidos mediante el Fondo Monetario Internacional (FMI y el Banco Mundial (BM).
En el 2008, el gobierno debió enfrentar numerosos bloqueos de carreteras, marchas y paros nacionales contra el alto costo de la vida, por una mejor distribución de la riqueza en el país y en oposición a la política económica presidencial.
Mario Huamán, uno de los principales líderes sindicales ha puntualizado en varias ocasiones que las protestas se realizan debido a que durante los últimos siete años el Producto Interno Bruto (PIB) del país ha crecido, pero “las ganancias van solo a las manos de los ricos y de las transnacionales.”
Las tensiones alcanzaron su clímax el pasado 5 de junio cuando la policía nacional arremetió contra indígenas awajún y wampi en la ciudad nororiental de Bagua, que habían bloqueado carreteras en rechazo a una serie de decretos gubernamentales que entregaban vastos sectores de la Amazonía a corporaciones extranjeras, en correspondencia con los acuerdos del TLC.
Los excesos policiales dejaron un saldo de alrededor de 40 indígenas muertos y decenas de desaparecidos. Ante la magnitud de los hechos, el gobierno se vio obligado a revocar la impopular medida
Asimismo, en las últimas semanas estuvieron paralizadas las ciudades de Andahuaylas, en Apurímac, y Sicuani, en Cusco (a 950 y 1,100 kilómetros al sudeste de Lima respectivamente), y los departamentos de Junin en los Andes Centrales. Sus pobladores exigen al gobierno atención a sus demandas económicas y sociales.
Para contrarrestar los paros y cortes de carreteras, el gobierno ordenó al ejército controlar la situación por cualquier medio, pues hasta la mina “estadounidense” Doe Run, en La Oroya, Junin, se ha visto afectada al detener sus 3 500 obreros las tareas, situación completamente prohibida en los acápites del TLC.
Tras la firma del Tratado el 20 de diciembre de 2007, el Congreso del país andino otorgó facultades legislativas al Ejecutivo para modificar 60 normas (exigidas por Washington) que debían ser corregidas para implementarlo.
Uno de los requerimientos era ratificar sin enmiendas el capítulo 10 del TLC que posibilita a las compañías estadounidenses proceder legalmente contra el gobierno peruano y exigir compensaciones extraordinarias, en caso de que se promulguen leyes que atenten contra sus intereses económicos. De esa forma, ni obreros ni autoridades peruanas tienen potestad para reclamar ante cualquier exceso o arbitrariedades cometidas por compañías transnacionales.
Alan García en sus comparecencias afirma que los inversionistas extranjeros han contribuido a que la economía haya tenido altos crecimientos en los últimos años.
Los datos reales contradicen ese discordante empuje económico pues el nivel de pobreza sobrepasa el 70 % de los 28 millones de habitantes. En las regiones sureñas de Huancavelica, Ayacucho, Puno y Apurimac, las cifras alcanzan entre 88,7 % a 74,8 %, según el Instituto Nacional de Estadística e Informática. Asimismo, el 60 % de la población está desempleada o subempleada y no cuenta con ningún tipo de seguro social, por tanto no tiene derecho a retiro, atención sanitaria o educación.
El TLC conlleva mayores perjuicios para Lima que la Ley de Promoción Comercial y Erradicación de la Droga en los Andes (ATPDEA, por sus siglas en inglés) impuesta por Washington y que ya ofrecía amplias garantías a los inversores extranjeros. Ese mecanismo permite a los países andinos exportar sus mercancías (principalmente materias primas) al mercado norteamericano.
Según la economista peruana Ariela Ruiz, los “beneficiarios” del ATPDEA deben cumplir estrictos requerimientos como son que el país receptor no tenga un sistema comunista y que no haya nacionalizado o expropiado bienes de inversionistas o de ciudadanos norteamericanos.
Además, no puede haber desconocido decisiones de arbitraje a favor de ciudadanos de Estados Unidos; respetar los derechos de propiedad intelectual de las naciones desarrolladas; cumplir los lineamientos de la Organización Mundial del Comercio (OMC); cooperar en el desarrollo de acuerdos de libre comercio, tener certificado un plan antinarcóticos y apoyar a Washington en la lucha contra el terrorismo, entre otros.
El TLC refuerza las restricciones del ATPDEA al no poder Perú acudir a tribunales nacionales cuando se presenten diferencias, mientras que en las cortes internacionales las disputas son inapelables, las audiencias casi siempre son secretas y Estados Unidos puede ser demandado pero sin reclamos a los inversionistas.
Pese a que Washington otorga millonarios subsidios a sus agricultores con el consecuente abaratamiento de los productos, el primero de febrero de 2009 se eliminaron los aranceles a dos tercios de las exportaciones agrícolas (y mercantiles) de Estados Unidos a Perú y en 15 años no existirán barreras arancelarias.
Las medidas ponen en crisis a la agricultura peruana que se dedica principalmente a monocultivos manuales, sin recursos financieros para comprar fertilizantes o implementos agrícolas que le permitan competir con los productores estadounidenses. La mayoría de las fábricas nacionales tampoco sobrevivirán.
El 22 % de la población peruana vive de la agricultura, en especial los productores de maíz, sorgo, mijo, arroz, trigo, algodón y azúcar y por tanto se condena a la quiebra segura al 97 % del sector agrario nacional".
Al abrirse todos los sectores al capital extranjero, escenarios similares ocurrirán en los servicios de salud, electricidad, teléfono, agua, educación, medio ambiente y otros.
El ex presidente Alejandro Toledo y su actual sucesor siempre se negaron a que el TLC se llevara a consulta nacional. Al conocer la peyorativa magnitud del Tratado, el pueblo sale a las calles para reclamar sus derechos, cosa que conocía de antemano Alan García.

miércoles, 24 de junio de 2009

Indígenas-América: "Cinco siglos en guerra… y sigue"

Los pueblos indígenas de América continúan viviendo en una guerra que ya lleva 517 años y buscan la toma del poder político para gobernarse y desplazar a los estados coloniales, dice el senador boliviano Lino Villca al explicar las protestas y violencia registradas en la selva amazónica de Perú.
En una entrevista concedida a IPS, Villca indica que la lucha organizada de los indígenas se ha reanudado en 1992, y considera que la resistencia a la explotación de recursos naturales de parte de nativos en Bagua, en la nororiental región peruana de Amazonia, es un renacer de los pueblos inspirados en el pensamiento del presidente de Bolivia, el indígena aymara Evo Morales. El senador Villca es un agricultor de coca de la región semitropical de los Yungas, en el norte del departamento de La Paz, y fue uno de los actores del proceso de formación del hoy gobernante Movimiento al Socialismo en función de la identidad cultural y las antiguas organizaciones pre-coloniales. Al igual que Morales, es de la etnia aymara. "No acepto y condeno la versión del estado peruano que quiere culpar de injerencia política al hermano Morales y de la muerte de 50 indígenas en la selva de ese país", indicó Villca en referencia a los choques en Bagua. Las autoridades dijeron que las víctimas fatales en ese lugar fueron 24 policías y 10 nativos, pero jefes comunitarios aseguran que fueron asesinados decenas de manifestantes.

toda la entrevista en este enlace: http://www.iarnoticias.com/2009/noticias/latinoamerica/0199_indigenas_america_24jun09.html
visitalo esta interesante y deja tu opinion.

domingo, 14 de junio de 2009

Los condenados del mercado y las claves del estallido social

La crisis financiera recesiva (que se expande por todo el planeta) ya derivó en "crisis social" por medio de tres actores centrales: La baja de la capacidad de consumo, el trabajo en negro y la desocupación, que afecta principalmente a los sectores más pobres y vulnerables de la sociedad mundial.
Sorpresivamente, esta semana el presidente del Banco Mundial, Robert Zoellick, advirtió que "hay un grave riesgo de crisis social" en el mundo.
Durante una entrevista con el diario español El País, Zoellick explicó: "Lo que empezó como una gran crisis financiera y se convirtió en una gran crisis económica, ahora está derivando en una gran crisis del desempleo. Si no tomamos medidas, hay riesgo de que llegue a ser una grave crisis humana y social, con implicaciones políticas muy importantes".
¿Pero de qué crisis social habla el presidente del BM? ¿De la crisis social de los países ricos o de la crisis social de los países pobres? ¿De la crisis social de los incluidos, o de la la crisis social de los excluidos?
Habitualmente los medios y analistas del sistema solo evalúan y proyectan la evolución de la crisis mundial en sus variables financiera y económica, sin ahondar ni precisar el desenlace que llega inevitablemente de la mano de los emergentes sociales del colapso que ya derivó de financiero en recesivo.
De la misma manera, a los especialistas del sistema sólo les preocupa el impacto de la crisis en el "mercado" y en las sociedades de los países centrales, pero nadie presta atención en el impacto (y en el desenlace) que finalmente va a tener el proceso recesivo con desocupación en las áreas subdesarrolladas y emergentes que cobijan a las poblaciones más pobres y desprotegidas del planeta.
De esta manera, y mientras (por medio de los despidos y el achicamiento de salarios) se incuba el desenlace social de la crisis a escala global, los gobiernos, los bancos centrales y los analistas solo hablan de los efectos económicos y sociales de la misma en los países centrales.


Los excluidos del mercado

Cuando se refieren a la "crisis social", los periodistas, intelectuales y analistas del sistema hablan en forma abstracta y genérica, sin precisar su impacto (discriminado por sector) en la pirámide social del sistema capitalista a escala global.
Así, por ejemplo, la prensa internacional en los últimos días expresa, con total impunidad (y sin contrainformación masiva) cómo la crisis está "afectando a los más ricos" cuya pirámide está encabezada por los súper millonarios del ranking de la revista Forbes.
Los medios y analistas del sistema (que informan a las sociedades a escala masiva) tienen centrada su "preocupación en las pérdidas de los grandes consorcios empresariales transnacionales, en la reducción de las grandes fortunas de los súper ricos y en la devaluación de los multimillonarios sueldos de los ejecutivos de las metrópolis de EEUU y Europa.
Casi no hay informes (y los que hay son manipulados y reducidos) de cómo la crisis de los países centrales ya impacta en las economías y en las sociedades de los países subdesarrollados de Asia, África y América Latina, donde se concentra la mayoría del hambre y la pobreza a escala planetaria.
Los medios internacionales sionistas, que esconden sistemáticamente la relación simbiótica pobreza-riqueza (una es consecuencia de la otra) comentaban con "preocupación" como la crisis redujo el selecto club de súper millonarios del ranking Forbes que pasó de 1.125 miembros en 2008 a 793 en 2009.
Según Forbes, por la caída de los mercados y de la facturación empresarial, los hombres y mujeres más ricos del planeta (el vértice de la pirámide) manejan una fortuna de US$ 3 billones frente a los 4,4 billones del año anterior.
Cabe destacar que esa cifra (en manos de 700 personas) equivale casi al presupuesto anual de EEUU (la primera potencia económica mundial), al PBI completo de Alemania (la primera potencia económica de Europa), y a más de cien veces el PBI de Bolivia.
Reinvertidos en salarios equitativos y en producción distribuida socialmente, los US$ 3 billones (hoy en manos de solo 700 personas) serían decisivos para terminar con la pobreza, el hambre y la desocupación de más de 2.500 millones de personas concentradas en las áreas periféricas de Asia, África y América Latina.
Como contrapartida (y demostración de lo que produce el capitalismo), esas zonas marcadas por una altísima y creciente concentración de hambre y pobreza, figuran en las estadísticas económicas mundiales como las mayores generadoras de riqueza y rentabilidad empresarial capitalista de los últimos diez años.
Tanto el "milagro asiático" como el "milagro latinoamericano" (del crecimiento económico sin reparto social) se construyeron con mano de obra esclava y con salarios en negro. Esto lleva a que, al caerse el "modelo" por efecto de la crisis recesiva global, el grueso de la crisis social emergente con despidos laborales en masa se vuelque en esas regiones.
Pero de esta cuestión estratégica, vital para la comprensión de la crisis global y de su impacto social masivo en el planeta, la prensa internacional no se ocupa. Los medios locales e internacionales están ocupados en dilucidar como la crisis produce la disminución de las fortunas de los ricos y la pérdida de rentabilidad de las empresas.


La pirámide de la crisis


Si bien se estima que la presente crisis recesiva global va a arrojar (como consecuencia de los despidos y reducción de salarios) a más de 1000 millones de personas a la pobreza y a la marginalidad, la "gran preocupación" de los analistas y periodistas del sistema está centrada en las pérdidas empresariales y en los efectos de la crisis en los países centrales.
Y cuando se ocupan de los "efectos sociales" de la crisis, sólo toman como parámetro la reducción del consumo en los países centrales, a los que clasifican genéricamente como "sociedades", sin discriminar entre clases altas, medias o bajas que integran la pirámide social capitalista en EEUU, Europa y en las naciones "emergentes".
No dicen, por ejemplo, que la crisis más aguda del consumo y de la desocupación, tanto en EEUU como en Europa, la sufren los empleados y obreros de baja calificación que están conformando un peligroso bolsón masivo de protestas y conflictos sociales que hoy ya comenzaron por la periferia europea.
Mientras (tanto a nivel de los países centrales como subdesarrollados) las clases altas y medias altas proyectan la crisis como una "reducción del consumo" (principalmente suntuario), las clases bajas en el mundo subdesarrollado y emergente viven la crisis como perdida del trabajo y restricción del consumo básico para la supervivencia (principalmente alimentos y servicios esenciales).
Mientras un rico o acomodado reducen servidumbre, viajes turísticos o consumos superfluos, un clase baja o pobre reduce compras de alimentos y consumo necesario para sobrevivir.
En resumen, en la pirámide del colapso recesivo global, para un rico o un clase media alta la "crisis social" significa un "achicamiento del cinturón" (prescindir de productos suntuarios o de algún confort), mientras que para un clase baja significa quedar desocupado o perder capacidad de supervivencia a través de la reducción de su salario.


Las claves del estallido social


De manera tal, que en la crisis social se proyectan las mismas variables del resto de la economía capitalista: El peso de la crisis golpea con fuerza sobre la base del triángulo social más desposeído (obreros asalariados y pobres) mientras se atenúa en el medio y en el vértice (empresarios, ejecutivos y profesionales) , donde se concentra mayoría de la riqueza acumulada por la explotación capitalista.
La misma ecuación (de proyección y efecto disímil de la crisis social) se produce en la pirámide de países capitalistas, claramente dividida entre el vértice (las naciones centrales), el medio (las naciones "emergentes") y la base (las naciones "en desarrollo").
Esto es clave para entender, por ejemplo, porqué los efectos de la crisis social en Europa (las huelgas y revueltas sociales) ya comienzan a manifestarse por las naciones más vulnerables del Este (las ex repúblicas soviéticas) que mantienen una relación de dependencia estructural con las ricas economías centrales de las potencias del euro.
Los sujetos y actores de la crisis social, los motorizadores de las revueltas sociales (tanto en los países centrales como en las periferias de Asia, África y América Latina) van ser los millones de desocupados y expulsados del mercado del consumo que no van a tener medios de subsistencia para sus familias.
La maquinaria mediática, que habla de "crisis global" mezclando en una misma bolsa de "perjudicados" a las víctimas (los sectores más bajos de la pirámide) con los victimarios (los ricos del vértice de la pirámide), tiene como misión central ocultar lo que se avecina: Una rebelión mundial generalizada de los pobres contra los ricos.
Esa rebelión (como ya se está mostrando en Europa del Este) se va a expresar, a nivel de países, en una escalada indetenible de los conflictos sociales y sindicales en las periferias emergentes y subdesarrolladas, acompañados de un cuestionamiento creciente del centralismo explotador y proteccionista de las potencias regentes.
A nivel social, esos procesos de rebelión social van a ser protagonizados por dos actores centrales: Los pobres y desocupados expulsados del mercado del consumo.
No es el mercado (en sus distintas variantes macroeconómicas), sino que son los expulsados del mercado (los excluidos sociales) los que van a protagonizar el desenlace decisivo de la crisis global capitalista que se avecina.
Y hay una explicación lógica: La crisis financiera y la crisis recesiva, cuyo emergente inmediato es la quiebra y cierre de bancos y empresas, pueden ser reguladas y controladas por medio de la inyección de billonarios fondos por los gobiernos y los bancos centrales imperiales.
En cambio, para los efectos sociales de la crisis financiera recesiva (la desocupación y el achicamiento del consumo) no existe otro remedio que reocupar a la mano de obra expulsada si se quiere evitar el colapso social y las revueltas populares.
Y para un capitalismo en crisis, cuya lógica funcional pasa por expulsar trabajadores para mantener su tasa de rentabilidad, esa es una tarea imposible.
Por lo tanto, los conflictos sociales son inevitables como desenlace.


Por Manuel Freytas (*)manuelfreytas@iarnoticias.comIAR Noticias/

martes, 9 de junio de 2009

Cuba es mejor país que Estados Unidos

El informe evalúa niveles de democracia, inestabilidad política, corrupción pública, educación, bienestar material, criminalidad y respeto de los derechos humanos, entre otros indicadores, en 144 naciones
Las agencias internacionales de noticias han destacado esta semana la publicación, por tercer año consecutivo, del Índice Global de Paz (IGP). El informe fue presentado en Londres por el Instituto de Economía y Paz, y revela que la crisis económica capitalista mundial ha incrementado los conflictos violentos, la inestabilidad política y la violación de los derechos humanos en la mayoría de los países."Existe una correlación clara entre la crisis económica y el deterioro de la situación de paz", señaló Clyde McConaghy, del Instituto de Economía y Paz, al dar a conocer las cifras del estudio. Otras causas incluyen el recrudecimiento de conflictos violentos en algunos países y las consecuencias de la disparada del precio de alimentos y combustible en 2008 (Agencia IPS, 03-06-2009).El Índice Global de Paz 2009, que también se presentó este viernes 5 de junio en la sede de la ONU en Nueva York, evalúa 23 indicadores cualitativos y cuantitativos en 144 naciones, entre ellos: niveles de democracia, inestabilidad política, corrupción pública, educación, bienestar material, criminalidad y respeto de los derechos humanos.Los países considerados con más paz y estabilidad son: Nueva Zelanda, en el puesto Nº 1, seguido de Dinamarca, Noruega, Islandia (que el año 2008 ocupaba el primer lugar) y Austria.Los últimos del ranking son cuatro países muy relacionados con las políticas de Estados Unidos: Irak, en el lugar 144, Afganistán (143), Somalia (142) e Israel (141); antecedidos de Sudán (140). En el continente americano el primer lugar lo ocupa Chile y el último es Colombia.A pesar de que el IGP está orientado fundamentalmente a mostrar la relación entre la prosperidad económica y la paz, según parámetros políticos, culturales, sociales y económicos de la sociedad occidental representativa, el informe no puede ocultar el deterioro que sufre la mayoría de los países en medio de la actual crisis capitalista.Pero un dato que no mencionan los grandes medios de difusión de noticias es que, aún con algunos de esos indicadores sesgados y adoptados a conveniencia, el Índice Global de Paz 2009 evidencia que Cuba es mejor país que Estados Unidos. La isla caribeña ocupa el lugar 68, mientras que el gigante norteamericano se ubica en puesto 83 del ranking.Con todo y que en el estudio se incluyen criterios subjetivos como libertad de prensa, pluralismo político, bienestar económico, libertad del sector privado, importancia de la religión, respeto a los derechos humanos; Cuba supera claramente a Estados Unidos.Esta diferencia resulta más valiosa si observamos que en la evaluación participan destacadas organizaciones, analistas y personajes que nadie puede acusar de comunistas o socialistas, como Amnistía Internacional, la Universidad de Columbia, los empresarios de transnacionales Richard Branson, George Russell y Ted Turner (fundador de CNN). Y también el premio Nobel de la Paz, el Arzobispo Desmond Tutu; el dirigente religioso Dalai Lama; el ex presidente estadounidense Jimmy Carter y el ex secretario general de la ONU, Kofi Annan.El informe muestra algunas cifras interesantes. Los indicadores “Participación política” y “Cultura política” es el doble de positivo para Estados Unidos respecto a Cuba, aunque en EEUU sólo participa en las elecciones 60% de los votantes -sin mencionar que nunca vota 25% de no inscritos-, mientras que en Cuba participa 96% de todos los electores, además de los debates y asambleas populares. En Cuba realizan elecciones al Parlamento Nacional cada cinco años y a los gobiernos locales cada 2 a 3 años, y se ejerce el derecho a votar desde los 16 años de edad, con ínfima abstención.Otro dato de participación política. El porcentaje de mujeres en el parlamento de EEUU es 17%; en Nueva Zelanda, país que ocupa el primer lugar del IGP, es 34%; en Cuba es 43%.La “Percepción de criminalidad en la sociedad” es un indicador que, extrañamente, es igual en Nueva Zelanda (país mejor ubicado), en EEUU y en Cuba. Es conocido que en EEUU la ola de crímenes es alarmante, no así en Nueva Zelanda y en Cuba. Sin embargo, el informe reconoce que el “Nivel de crímenes violentos” es mayor en Nueva Zelanda y en EEUU, que en Cuba.En “Respeto a los derechos humanos”, según el IGP, EEUU y Cuba están en el mismo rango. Es decir, que si alguien condena a Cuba en este aspecto también debería condenar a los Estados Unidos. Por supuesto, los criterios para definir tal respeto son muy distintos a la realidad.Como señalamos, Nueva Zelanda ocupa el lugar Nº 1 del estudio como mejor país, pero en personas alfabetizadas Cuba (99,8%) supera ligeramente sus indicadores y los de EEUU. También son mejores los indicadores de Cuba en mortalidad infantil, apenas 5,0 por 1.000 nacidos vivos; en desempleo (1,6%) y en el Coeficiente de Gini (30). En los tres países la expectativa de vida es muy similar: Nueva Zelanda 79,9 años; EEUU 77,8 años; y Cuba 78,0 años.Un dato más. La tasa de escolaridad primaria es 96,6% en Cuba y sólo 91,6% en Estados Unidos.Para toda consideración de este informe tan publicitado, es preciso saber que el Índice Global de Paz es calculado por una red mundial de analistas de países, ONG y personajes que realizan ese trabajo para el Instituto de Economía y Paz, un centro de estudio dedicado a examinar la relación entre el desarrollo económico, el sector privado y la paz.

sábado, 6 de junio de 2009

Masacre en la Amazonía

Represión policial termina en baño de sangre con un saldo de 40 muertos entre nativos, pobladores y policías. Pueblos de la selva se sublevan y gobierno decreta toque de queda.El nororiente peruano estuvo convulsionado todo el día de ayer luego que la policía antimotines desalojó a balazos a miles de nativos y pobladores de Bagua que permanecían en la carretera Fernando Belaunde Terry en señal de protesta por la terquedad del gobierno y sus aliados políticos, Unidad Nacional y el fujimorismo, de no derogar las leyes antiamazónicas.Por culpa de este desigual encuentro cayeron abatidos unos 15 nativos awajun y 11 pobladores bagüinos, 3 no

identificados y también 11 policías de la Dirección de Operaciones Especiales (Diroes). También, según informes de la zona, es posible que el número de muertos entre los awajun-wampis aumente.La violencia estalló en las ciudades de Jaén (Cajamarca), Bagua Grande y Bagua Chica (Amazonas), con enfrentamientos entre la policía y pobladores.Mientras tanto, en Tarapoto (San Martín), Yurimaguas (Loreto) y en Lima la población identificada con la lucha amazónica salió a las calles y carreteras a protestar y expresar su indignación.Pasadas las 8 de la noche llegaron a Lima los cuerpos de los 9 policías que murieron ayer, y el gobierno ordenó el toque de queda en las ciudades estremecidas por los acontecimientos de este inolvidable Día del Medioambiente.La masacreEn la zona conocida como “Curva del Diablo” comenzó, aproximadamente a las 5 de la madrugada de ayer, un operativo policial de desbloqueo, con el apoyo de helicópteros que lanzaron bombas lacrimógenas sobre los indígenas (unos 2,000) y pobladores de Bagua Grande y Bagua Chica solidarios con la protesta amazónica.Según Darío García Bustamante, uno de los heridos de este enfrentamiento, el primer encuentro contra la policía fue en el sector “Siempre Viva”, a pocos kilómetros de la “Curva del Diablo”, cuando efectivos de la Dinoes lanzaron bombas lacrimógenas contra los indígenas apostados en la carretera. Esto motivó la enérgica reacción de los aguarunas que provistos sólo de lanzas, piedras y palos trataban de ponerse a salvo entre la vegetación de la zona y algunos montículos de tierra.El operativo policial fue realizado por unos 600 policías armados de la Dinoes y de la Dirección Antidrogas (DINANDRO), que dispararon frontalmente al cuerpo de los manifestantes.Otro testigo, Alexander Sacay, brazo derecho de Santiago Mauig (representante notable del pueblo indígena), dijo que mientras eran bombardeados desde los helicópteros, algunos francotiradores (policías) les disparaban desde los techos de las casas y edificios. “En un momento, los ex combatientes del Cenepa trataron de impedir la masacre, pero también fueron repelidos por la policía a balazos, resultando heridos y auxiliados por los manifestantes, quienes trataron de ponerlos a buen recaudo en medio de la Plaza de Armas de Bagua y debajo de la tolva de un camión. Sin embargo, allí perecieron varios de los heridos, entre ellos, un rondero”, indicó Sacay.